El altiplano cundiboyacense ubicado en la región central de Colombia, posee una rica tradición oral que mezcla la cosmogonía indígena muisca con el misticismo colonial.

Destacan los siguientes relatos:
Mitos de Creación y Origen
- Bachué: Considerada la madre de la humanidad muisca. Se dice salió de la Laguna de Iguaque con un pequeño niño entre sus brazos; al crecer, Bachué se casó con su hijo y fue así como ellos dos poblaron la tierra transmitiendo su sabiduría a todos sus descendientes, tras envejecer, ambos se transformaron en dos enormes serpientes y regresaron a las misteriosas aguasde la laguna. Te invitamos a conocer esta interesante historia en nuestro canal de YouTube.
- Bochica: Un dios guía espiritual, civilizador y legislador que enseñó a los indígenas del pueblo muisca la agricultura y la moralidad. Se le atribuye la creación del impresionate Salto de Tequendama, rompiendo un montón de palos y rocas con su bastón para permitir la salida del agua que inundaba la sabana de Bogotá (antes Bacatá). Te invitamos a conocer esta interesante historia en nuestro canal de YouTube.
- Leyenda del Templo del Sol de Sogamoso – Boyacá: El Templo del Sol, ubicado en Sogamoso, Boyacá, fue el santuario más importante de la cultura Muisca. Conocido en lengua chibcha como Suamox (morada o pueblo del sol), su leyenda combina cosmología ancestral, riquezas perdidas y una trágica destrucción que dejó huella en la historia. Te invitamos a conocer esta interesante historia en nuestro canal de YouTube.
- El cacique Sugamuxi (c. 1539): Su nombre significa “el encubierto” y se dice fue el máximo lider espiritual, sacerdote y gobernante de la confederación de Iraca perteneciente al (pueblo muisca), este territorio se ubicaba en la actual ciudad de Sogamoso, Boyacá.
- El cacique Tundama: fue un valiente líder de la confederación muisca quien gobernó el cacicazgo de Tundama (hoy Duitama – Boyacá), es reconocido por su férrea resistencia contra los conquistadores españoles en 1537, quien se negó a someterse, cuentan los relatos que él reunió un ejército de unos 10.000 guerreros para frenar el implacable avance del ejército español.
- El Dorado: La leyenda más universal de la región. Narra el ritual del Cacique Guatavita, quien se cubría de oro en polvo y realizaba ofrendas sumergiéndose en la Laguna de Guatavita.
Leyendas de la Época Colonial y Rural
La Mano Peluda: Una leyenda urbana y rural sobre una extremidad fantasmal que aparece en las casas o caminos para castigar a los niños desobedientes y a los hombres que llevan vidas licenciosas.
El Sombrerón: Un espíritu misterioso, vestido de negro y con un enorme sombrero que oculta su rostro, que persigue a los borrachos, jugadores y personas de mala conducta por los caminos de Boyacá y Cundinamarca.
El Tunjo: Una figura de oro u ofrenda muisca relacionada con la codicia. La leyenda advierte que quien intenta robarlo es engañado y termina encontrando carbón o tierra en su lugar.
El Perro Negro: Un relato clásico de la provincia de Tunja y alrededores que habla de un espectro canino de ojos rojos y gran tamaño que infunde terror a quienes caminan solos a altas horas de la noche.
Conocer los mitos y leyendas de nuestros ancestros muiscas es abrir una puerta sagrada hacia la memoria del altiplano cundiboyacense, donde montañas, lagunas y estrellas guardan la sabiduría de uno de los pueblos más extraordinarios de Colombia. En relatos como los de Bochica, Bachué y El Dorado, sobreviven las enseñanzas sobre el origen de la vida, el respeto por la naturaleza y la profunda conexión espiritual entre el ser humano y el universo. Mantener viva esta herencia ancestral no solo fortalece nuestra identidad cultural, sino que nos inspira a valorar las raíces que dieron sentido, grandeza y trascendencia a nuestra historia.

Los mitos y leyendas del pueblo muisca no deben entenderse únicamente como relatos simbólicos del pasado, sino como un sistema vivo de conocimiento que integra la cosmovisión, la ética y la relación armónica con el territorio del altiplano cundiboyacense. Figuras como Bochica, quien enseñó el equilibrio entre los seres humanos y las fuerzas de la naturaleza, o Bachué, considerada madre originaria de la humanidad, representan principios fundamentales de orden, reciprocidad y respeto por la vida. Asimismo, la leyenda de El Dorado trasciende la búsqueda material del oro para convertirse en una metáfora de la riqueza espiritual y del vínculo sagrado con las lagunas y los ciclos naturales. Estas narraciones revelan cómo los muiscas comprendían el universo como una totalidad interconectada, donde cada elemento tenía un propósito y un significado profundo, invitando a reflexionar sobre la forma en que hoy nos relacionamos con nuestro entorno.
Conclusión
Preservar y estudiar los mitos y leyendas muiscas es esencial para mantener viva una memoria cultural que sigue vigente en la identidad del pueblo colombiano. Estas historias no solo explican el origen simbólico de una civilización, sino que también ofrecen enseñanzas atemporales sobre sostenibilidad, espiritualidad y respeto por la naturaleza. Reconocer su valor es un acto de reencuentro con nuestras raíces y una oportunidad para reconstruir un vínculo más consciente y respetuoso con la tierra que habitamos.


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